La mayor reunión editorial del mundo en español.
Las cifras avalaron una vez más a La Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, México, y reafirmaron el liderazgo de esta exposición editorial en el mundo. Este año, la FIL reunió a 1608 editoriales y 16740 profesionales de 39 países en dos intensísimas semanas (24 de noviembre-2 de diciembre) en las que la cultura, en forma de conciertos, exposiciones, conferencias y espectáculos de todo tipo, fue de la mano de encuentros, contactos y acuerdos de la industria del libro.
Esta serie de actividades, centradas en sus tres áreas, académica, editorial y cultural, convocan cada año a más de medio millón de personas. Una afluencia de público que lo ha convertido en un espacio especialmente visible, seguido con atención por medios de comunicación de todo el mundo y en consecuencia, un espacio propio para la presentación de premios literarios.
Entre ellos están el Sor Juana Inés de la Cruz, que se concede novelas escritas por mujeres, publicadas en español; el reconocimiento al mérito editorial, que se entrega desde 1993 a grandes editores; y, quizás el más destacado de todos: el premio FIL, anteriormente conocido como Juan Rulfo, otorgado al conjunto de una obra de creación literaria. En anteriores ediciones el premio ha sido entregado a Nicanor Parra, Juan José Arreola, Eliseo Diego, Julio Ramón Ribeyro, Nélida Piñón, Augusto Monterroso, Juan Marsé, Olga Orozco, Sergio Pitol, Juan Gelman, Juan García Ponce, Cintio Vitier, Rubem Fonseca, Juan Goytisolo, Tomás Segovia y Carlos Monsiváis.
En esta edición fue galardonado con este premio el escritor mexicano Fernando del Paso, autor de cuatro novelas: José Trigo (1966), Palinuro de México (1976), Noticias del Imperio (1987) y Linda 67, una historia policíaca publicada en 1993.

© Cortesía FIL Guadalajara/Michel Amado Carpio
Además de su obra novelística, del Paso ha incursionado en los más variados temas, que van desde la entrevista, con su Vida de Juan José Arreola, hasta la crónica gastronómica publicada en francés con el título de Douceur et Passion de la Cuisine Mexicaine; pasando por la literatura infantil con De la A a la Z por un poeta, Paleta de diez colores y Encuentra en cada cara lo que tiene de rara.
Este escritor refinado, de un humor poco usual y capaz de abordar con una prosa densa y barroca, temas muy diversos, también es autor de libros de poesía. En 1997 se publicó el libro Sonetos de amor y de lo diario. En 1998, publicó la obra de teatro en verso: La muerte se va a Granada, en homenaje al poeta Federico García Lorca y en 2002 presentó Castillos en el aire, en el cual se incluyen veinte dibujos del mismo autor. Por fin, el libro Poemar, se presentó en 2004.
Las más de 600 horas de espectáculos programadas en la FIL, tienen un objetivo principal: dar a conocer la cultura del país invitado. Este año el país invitado fue Colombia que muestró todo su gran potencial en exhibiciones que abarcaron desde la pintura, hasta la música, pasando por la artesanía, gastronomía y tradiciones. Con este espíritu, Colombia presentó, entre otras la pintura de Andrés de Santa María, impresionista educado en Francia; una muestra de la colección del Museo del Oro, único el mundo; una exposición sobre la influencia de la cultura popular mexicana en Colombia; y una muestra fotográfica que reunió a los escritores colombianos más representativos de la actualidad. Con respecto a la música se pretendió abarcar desde lo más comercial, con la actuación de Shakira, hasta lo más tradicional, con vallenatos y cumbias que vistieron con sones de su tierra las explanadas y pasillos del Festival.
La creación literaria de este país, cuna del premio nóbel Gabriel García Márquez, constituye una presencia fuerte en la FIL pero, además, se pretende subrayar afinidades y problemáticas comunes entre México y Colombia: el mismo García Márquez, Álvaro Mutis y Vallejo, entre otros importantes escritores colombianos, viven en México y desde allí han desarrollado parte importante de su obra. Así, el homenaje a Álvaro Mutis que se realizó recientemente puede verse como un reconocimiento a la relación existente entre los dos países, a través del ámbito cultural y literario.
A través de sus espectáculos, sus discusiones, sus presentaciones y sus premios, pero sobre todo por el reconocimiento del público en general, la FIL sigue siendo un punto de referencia sustancial en el ámbito de las letras en idioma español y un punto de encuentro sumamente fructífero para empresarios de todo el mundo que desean conocer e involucrarse en este universo. Un sistema lingüístico que abarca uno de los mercados más extensos del planeta: nada menos que 300 millones de hablantes, y un abanico inmenso de diversidad cultural y de vitalidad expresiva que enriquece cotidianamente el acerbo de la cultura universal.
Colaboración especial de Mariano Andrade, Profesor investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. |